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No me reconozco. No soy lo que refleja mi alma.

 

Mis mejillas como pétalos marchitos, débiles y sonrojados que se caen en una flor caduca.

Es un abrazo de arena que guía el destino y araña por dentro.

Un mar de dudas que siembran esperanza.

Una de las manifestaciones más características de esta patología es el rubor en las mejillas.

Los vasos sanguíneos de nuestra piel tienden a estar más dilatados, lo que provoca mayor enrojecimiento.

Nuestra barrera de protección cutánea suele estar alterada. 

 

La enfermedad puede afectarnos incluso a los ojos y párpados.

No me mires

El tiempo se detiene

como si no pasaran las agujas del reloj,

el fuego arde encendiendo mi tez,

el rubor se instala para quedarse. 

 

Soledad, amiga en mis noches de insomnio.

 

Momentos que pasan por delante y no aprecias.

 

Ese deseo de calmar la sed de mi alma,

esperanzas por un mundo nuevo,

en el que tu reflejo sea tu mejor versión.

Quizás la imagen sea impactante, pero es algo similar a las manifestaciones de la rosácea. Sin embargo, no nos resulta tan dura como en la realidad. ¿Te imaginas por qué?

Puede ser porque la he representado de manera artística con glitter, pero los colores de fondo son los mismos.

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Me duele

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Veneno de comentarios que paralizan las ilusiones.

Es el reflejar en miradas hirientes que hunde tu noción.

La fuerza interior que emana latiendo como fuego

que necesita el aire para respirar.

Rabia contenida que explota desbordando agobios mientras me abandona a la deriva del miedo y temor.

Es anclar la bandera de no rendirse ante el espejismo de realidad.

A veces nos creamos un escudo para aislarnos del exterior.

 

Esas serpientes de pelo y colores extraños en la tez del rostro, son sensaciones que sentimos los pacientes de esta enfermedad con comentarios y miradas hacia nuestra persona.

Juicios

Caricias de alfileres recorren mi rostro, 

un hormigueo incesante que penetra hasta el alma.

 

Fragilidad inocente del espejismo de lo que fue. 

 

Debilidad de fuego que destruye el invierno.

Valentía de coraje por salir a flote.

Hundir y renacer, mi día a día.

Nuestra piel está debilitada e inflamada y esto nos provoca dolor, quemazón, ardor,...

Nos sentimos frágiles, rotos por dentro; pero por fuera la sensación de tirantez y sequedad es muy extraña. 

Somos sensibles, todo puede afectarnos.

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Fragilidad

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Es mi rebeldía de libertad que exige. 

 

Salud añorada y envidiada.

La cobardía por aceptarte, locura por sobrevivir, 

peleando entre los miedos y frustraciones.

 

Ardor que quema mi paz interior y consume mi autoestima como si de un papel se tratara.

Tatuaje de valores que cambian tu ser.

Es mi esencia renaciendo del alma.

Me veo, me acepto y, sobre todo, me valoro.

Este es mi reflejo. Mi principal objetivo es la salud y las marcas residuales de los brotes, son mis batallas ganadas. Cada una se merece una gran medalla. Por eso, hoy son de oro.

Mi mejor versión