Qué es la rosácea

Definición

Es una enfermedad crónica e inflamatoria de la piel que afecta a más personas de lo que realmente nos podemos imaginar.

La rosácea se define como un enrojecimiento facial, que en ocasiones va acompañado de otras alteraciones de la piel con más o menos síntomas. Estos pueden estar presentes además de en el rostro, en el cuello, pecho, ojeras e incluso cuero cabelludo, aunque son menos probables. A veces, un mismo paciente puede presentar varios tipos o síntomas de rosácea.

La enfermedad no se cura, pero se puede llegar a controlar, permaneciendo en estado latente y evitando que se exterioricen sus síntomas. Conseguiremos así una mejora de la autoestima y de las emociones de los pacientes, en definitiva, mejorar nuestra calidad de vida. Para ello debemos tener un conocimiento de la rosácea, sus posibles causas y las opciones de tratamientos para contrarrestar sus efectos en la piel.​

Qué factores influyen...

Como bien explica la Doctora Dermatóloga Cristina Eguren, si analizamos la piel en profundidad de estos pacientes, se observan los siguientes factores:

 

  • Glándula sebácea aumentada de tamaño. Por lo que su producción de grasa es mayor. A simple vista podemos apreciar poros dilatados y grasa en la superficie de la piel.

  • Inflamación. La barrera de protección cutánea está alterada, por eso se manifiesta con enrojecimiento (eritemas) y, en ocasiones, pápulas y/o pústulas. La piel se vuelve sensible y deshidratada, por eso aparece la sequedad y tirantez en el rostro. Para contrarrestarlo se ha de reforzar la función barrera.

  • Dilatación de los vasos sanguíneos. Los pacientes de rosácea tienen los vasos sanguíneos del rostro más dilatados que otras personas, por eso les afecta más todo lo que provoque una dilatación natural de los mismos.

  • Presencia Ácaro Demodex. Tienen más presencia de lo habitual, ya que es un ácaro que se encuentra de forma natural en la superficie de nuestra piel. Este ácaro influye en la inflamación y en la alteración de la función barrera.

Hay factores que predominan más que otros y por ello debe ser abordado adecuadamente. No todas las rosáceas son iguales, ni tan siquiera en manifestaciones.