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¡HABLEMOS DE ROSÁCEA!

¿Qué es la rosácea? La rosácea es una dermatitis crónica de la cara de personas de edad media y ancianas, caracterizada por un componente vascular con eritema y telangiectasias, un componente pápulo-pústuloso y, a veces, una hiperplasia de los tejidos blandos de la nariz.


Esta enfermedad se describe de múltiples formas, como por ejemplo, podemos encontrar en el libro de “El capitán Alatriste” de Arturo y Carlota Pérez-Reverte en el cual encontramos el fragmento “Todo su pelo era mezquino y ralo: las patillas hasta media cara, la barbita muy estrecha y recortada desde el labio inferior hasta el mentón, y los bigotes poco espesos pero rizados sobre los mofletes, surcados de venillas rojas igual que la gruesa nariz” para describir a uno de sus protagonistas.


También podemos encontrar en literatura referencias como acné rosácea, cuperosis, coparrosa.


Aunque no seamos conscientes o no esté bien descrita la enfermedad, tema del que hablaremos más adelante, es una enfermedad muy común padeciéndola alrededor del 10% de la población, siendo más frecuente en mujeres que en hombres y menos frecuente en personas de piel oscura, a las cuales se les nota menos gracias a su color natural de piel.


La causa es desconocida, pero hay muchos factores que pueden influir como la predisposición genética, factores emocionales, parasitación por Demodex folliculorum (ácaro saprofito minúsculo del folículo piloso y de las glándulas sebáceas centrofaciales), infección por Helicobacter pilory (podría actuar en la rosácea mediante la generación de especies reactivas de oxígeno y la disminución de antioxidantes plasmáticos como el ácido ascórbico, además, favorece la liberación de sustancias vaso activas tales como histamina, prostaglandinas, leucotrienos y algunas citocinas), calor, frío, alcohol, picantes, sol… y además de algunas enfermedades como el Parkinson, antecedentes de acné adolescente o incluso el consumo de algunos medicamentos como pueden ser los corticoides.


La dieta también tiene cierta influencia. En la rosácea pueden influir comidas picantes, vainilla, canela, cafeína, alcohol, alimentos que contienen niacina y formalina (todos estos alimento el componente común que tienen es que son excitantes) y los alimentos procesados y con alta carga glucémica.


La principal discrepancia en la patogenia de la rosácea es si su inicio se encuentra en una lesión vascular o en una lesión dérmica.


El consenso elaborado por el Comité de Expertos regido por Wilkin 2002 reconoció cuatro subtipos:



1) Rosácea eritematotelangioectásica, vascular o prerrosácea.



Hay color rojo surcado de pequeñas venitas rojadas, puede tener pequeñas telangiectasias, eritema persistente y en algunos casos edemas. Es muy común el comienzo con sofocos. El sofoco se define como una repentina sensación de calor, generalmente seguida de enrojecimiento.





2) Rosácea pápulo-pustulosa.

Puede aparecer sobre el subtipo 1 con pápulas y pústulas. Es sumamente importante la observación de ausencia de comedones, ya que se suele confundir esta fase de rosácea con acné y ese es el síntoma indicativo que nos encontramos ante una rosácea.



3) Rosácea fimatosa o glandular



Se llama así porque tiene crecimiento en las partes blandas de la piel. En la mayoría de los casos se suele presentar en hombres aunque también existen casos en mujeres.




4) Rosácea ocular


Del 3 al 58% de los pacientes con rosácea la padecen, suele presentarse de manera bilateral e incluso puede presentarse solo en la zona ocular.


Esta manifestación de la rosácea puede aparecer antes de la afectación de la piel, durante o incluso después. El paciente siente sequedad, fotofobia, blefaritis, hipertremina conjuntival…



Es muy importante no confundir la rosácea con otras enfermedades, sobre todo autoinmunes, las cuales se manifiestan con predominio de lesiones eritematosas telangiestásicas, pero no presentan lesiones inflamatorias como pueden ser: lupus eritematoso sistémico, dermatomiositis, urticaria, cuadros de fotosensibilidad…

Paciente con lupus eritematoso sistémico.

En pacientes con lupus eritematoso sistémico las manifestaciones cutáneas y en membranas son variables. El clásico eritema en forma de alas de mariposa ocurre solo en una tercera parte de la población, la cual a veces se puede confundir con rosácea.

Una erupción maculopapular parcheada en la porción superior del tronco y áreas expuestas al sol es probablemente más común, junto con la dermatitis. Otro de los síntomas más comunes es la poliartritis, cosa que nos ayuda a diferenciarla de la rosácea.


Paciente con dermatomiositis.


En este caso la erupción de la piel destaca por la tonalidad violácea de las lesiones y su distribución alrededor de los ojos y en las prominencias óseas que forman el exantema heliotropo y las pápulas del signo de Gottron, respectivamente. A esto debe añadirse, para completar el cuadro típico, la intensa afectación de la cutícula ungueal con engrosamiento de esta y también se caracteriza por tener tacto rasposo.



Paciente con dermatitis seborreica.


En muchos casos la rosácea puede llegar a confundirse con la dermatitis seborreica. La dermatitis seborreica se presenta con descamación y eritema, a menudo en las cejas, pliegues nasolabiales, cuero cabelludo y áreas preesternales. De hecho la dermatitis seborreica, puede coexistir con rosácea (sebo-rosácea).




Paciente con dermatitis periofacial.


También se puede confundir con una dermatitis periofacial como vemos en la foto, la cual suele presentarse con pápulas inflamatorias alrededor de la boca, ojos y zona nasal. Esto es muy habitualmente causado por el uso prolongado de corticoides en la zona.



Paciente con acné vulgar.


La rosácea, depende del estadío en la que nos la encontremos, también puede confundirse con acné vulgar. El acné suele verse en un grupo de edad más joven, además se manifiesta con comedones, pápulas, pústulas y quistes (dato muy significativo ya que la rosácea no presenta comedones). Además, el acné lo podemos encontrar en espalda y escote. Aunque también se pueden encontrar pacientes que padezcan rosácea y acné simultáneamente.


Paciente con queratosis pilaris.


La queratosis pilaris es una enfermedad facial que puede ser difícil de diferenciar de la rosácea y puede aparecer en pacientes simultáneamente. Se caracteriza por un aspecto de rubor fijo, especialmente en el lateral de las mejillas, con finos queratósicos foliculares. Queratosis pilaris es heredado en un patrón autosómico dominante y también puede afectar la superficie posterior de los brazos y muslos anteriores.





Por todo esto, es muy importante que siempre consultéis a un profesional sanitario sobre cualquier duda que podáis tener y si el tratamiento que se os ofrece no os da los resultados esperados o incluso os empeora es aún más importante que volváis indicando el tratamiento y cómo lo habéis aplicado.

¡Recordar que estamos para ayudaros siempre en todo lo posible!


Autores:


Felipe Mozo Alonso, Farmacéutico titular. Número de colegiado 1793.

Paola Athenea Fernández Molinero, Farmacéutica adjunta. Número de colegiado 3259.


Farmacia San Francisco

Calle San Francisco nº10, Cádiz. C.P. 11004

Tlfn. 956212950

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